Ironman Sudáfrica 2017

imsa

Desde el momento en que me inscribí al IM Sudáfrica sabía que era una gran oportunidad de clasificarme para Kona, ya que allí había más plazas y creía que tendría más posibilidades de conseguirlo que en Europa.

Conseguí cumplir con 3 preciosos meses de entrenamientos con una continuidad inaudita en mí, con muchas sesiones en solitario, trabajando la mente como no había hecho antes, pudiendo así llegar a plantarme en el aeropuerto del Prat en un estado de forma que me permitía soñar con algo bonito.

Como colofón, la noticia de la semana fue que convencí a mi padre para que me acompañara a Sudáfrica.  Eso se convirtió en una de las claves a la postre. Así pues, el viernes 31 de marzo nos presentamos en el aeropuerto del Prat para 24 horas de aviones junto a David Monty, un tipo genial no, lo siguiente, quien también se sumó a la expedición y con quien compartimos viaje y objetivo a la postre.

Llegamos a Porth Elisabeth el sábado al mediodía. Justo llegar me fui a trotar 30′ por el paseo marítimo hasta la zona de la salida del IM. Una ciudad bonita, aunque enseguida pude ver las desigualdades aún presentes entre razas y clases sociales, con alambradas electrificadas en todas las casas y mucha inseguridad en general.

Tras unos primeros días de aclimatacion y de entrenos suaves, las sensaciones no eran buenas. Ya lo comenté con Jaime, mi entrenador, también lo sabía. Estaba realmente bien de forma, pero en sesiones cortas las sensaciones no eran buenas ya que no llegaba nunca a carburar. Pero no me preocupaba… me encontraba realmente tranquilo y no había mirado demasiado el nivel de participantes, aunque me había llegado info de que había muchísimo español de buen nivel en mi grupo de edad.

Eso me hacía pensar que el slot sería muy caro aunque yo tenía que ir a lo mío, a hacer una buena carrera, a darlo todo y el resultado final no dependería de mi, sino del nivel del resto también. Los días fueron transcurriendo y cada vez me encontraba mejor, hicimos algo de turismo, un pequeño safari que fue bien para liberar la mente, cominos genial, entrenos en los circuitos del IM…también coincidimos con Oriol Silvestre y Silvia, y la verdad es que pasamos unos días magníficos con gente genial.

El día de la prueba

Con todo esto, llegó el día de la verdad y nos presentamos en la playa a las 6 de la mañana, en la salida del IM Sudáfrica. Al ser rolling start, me coloqué delante para tener a todos mis rivales más o menos controlados. Sin posibilidad de calentar en el agua, nos lanzamos a nada en aguas oceánicas los 3,8 km del tramo de natación.

Las sensaciones de inicio no fueron malas, y aunque empezamos fríos y el agua estaba bastante movida, pude ir haciendo, concentrado en mi ritmo, tratando de orientarme lo mejor posible y, aunque no encontré piés en ningun momento (e iba sintiendo molestias lumbares), pude completar bien todo el tramo de agua. Salí del agua prácticamente sin fatiga, en 1h2′. Tiempo del que no tenía ni idea, ya que no llevaba Garmin con el fin de poder centrarme en mí mismo y no sacar conclusiones sesgadas de mi primer parcial.

T1 que me tomo con bastante calma. Me cargo de geles – ya que solo llevaría un bidón con 12 geles 32gi y el resto tiraría de 32gi a la espalda – me quito chip, me pongo calcetines, me pongo chip encima calcetín para evitar rozaduras, casco Briko, gafas (mucha ayuda de los voluntarios, por cierto), y me dispongo a cabalgar mi Argon E-119 en un circuito de dos vueltas de 90km.

El día se planteaba genial. Muy poco viento (cosa rara en Porth Elisabeth), pero aunque la hora era muy temprana, ya intuía que sería un día de mucho calor. Empiezo los primeros kms con mucha calma, a 235-245 watios, sin pasarme nigún momento de esa cifra, solo en las subidas. En el punto de giro del km 45 veo que voy bastante delante. Veo a los Pros que vuelven, una imagen clara de Kona, todos en fila y por un mometnto pienso en Hawaii, la ilusión que me hace clasificarme, y lucho rápidamente en cambiar ese pensamiento. No es momento para emocionarse! Lo cambio rápido y me concentro de nuevo. Veo también a muchos amateurs delante, que al fin y al cabo son mis rivales. David Monty muy delante, Oriol Silvestre, Joaquín, etc…uf, “queda mucho”, pienso, pero hay que ir remando desde ya.

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Sigo mi discurso sobre las dos ruedas y acabo la primera vuelta muy fácil pero sin buenas ni malas sensaciones: simplemente, sin sensaciones. Algo de desgana, sin sentirme bien, cosa que me ha pasado en el 99,9% de mis entrenos durante el año. Así que sé que mi cuerpo aún no ha carburado y que el tigre todavía duerme, pero está ahí.

El inicio de la segunda vuelta es una prolongación de la primera. Aunque el viento ha cambiado, veo que he hecho 2h32′ el primer lap y paso con 234 watios medios el km 90. Me doy cuenta que, aunque el calor ya empieza a apretar, hay varios temas claves:

  • Hidratación. Subo mucho la ingesta de liquidos.
  • Nutrición. Me acabo rápidamente el bidón de geles para acercarme a los 80 grs. carb/hora.
  • La barriga, va bien.
  • Ritmo. Regulo un poquitín, creyendo que si hago el maratón con lo que tengo en las patas, hago una escabechina en mi grupo de edad (sobretodo en la segunda media maratón).

Los últimos 45 kms son una de las cosas más bonitas que me han pasado nunca en ningún Ironman. Son el regalo a las cientos de séries en Olesa a lo hamster dejándome la vida y los huevos allí,  pues sensaciones eran de volar. Pasé a un grupo feo feo de unas 8/12 personas y ni siguiera me pudieron seguir. Iba concentradisimo en no pasarme, pero solo dejar caer la pierna muerta salían 245 watios… esto que es!!!

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Me tomé el 32gi shot de cafeína en el km 150 de la bici y ya fue la gota que colmó el vaso. Llegué a la T2 como una moto. Creo que hice la transición más rápida de los de mi grupo de edad, en parte porque ya llevaba puestos los calcetines. Salí a correr con la cabeza puesta en Austria, donde hice mi mejor maratón de IM con 3h12, pero con el error de empezar demasiado rápido y pagarlo mucho al final.

El día era ya muy caluroso. Iba regulando muchísimo, pero ahora he de reconocer que iba demasiado rápido. Pasaba a muchísima gente, me concentraba en pasos cortos, en guardar mucho, pero creo que pasé el km 10 a 4’10” de media. Al completar la primera de las 4 vueltas, mi padre me dijo una de las cosas más importantes de todo: vas el décimo!!!!

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Por Dios! Cuando oí eso, casi paro, lloro y lo abrazo… pues no sabía que ya iba en puestos de Kona y mis sensaciones eran brutales, con mucho guardado aún. Le dije que estuviera tranquilo, que iba genial!. Ya al pasar de la segunda vuelta, en la que voluntariamente bajé el ritmo a 4’30”, mi padre me canta que voy octavo. Por Dios, lo estoy consiguiendo!!!

Volví a concentrarme en lo mío, en el aquí y ahora. El sufrimiento aumentaba y a mediados finales de la tercera vuelta tuve la primera crisis dura de verdad. Al pasar por delante de mi padre le dije por primera vez que iba realmente mal, pero su respuesta fue.. vas sexto!!! Los tres primeros van muy lejos pero cuarto y quinto cerca!

En ese momento supe que lo tenía. Me dije a mí mismo que si no andaba en ningún momento, reto que ya de por sí era complicado, lo tendría en mis manos. Era algo intajible ya que luchaba contra fantasmas, porque ni sabía quienes eran, ni los veía, ni sabía sus ritmos. Eso era una verdadera contrareloj conmigo mismo.

En el km 30/32 mejoraron algo las sensaciones, pero entonces fue cuando mi chasis empezó a desmontarse. Los calambres empezaron a aparecer, primero en forma de amagos y ya tuve que parar en dos bordillos a estirar, perdiendo escasos segundos. Los últimos 4 kms con la subida a la universidad incluída en la que no andé ni un metro (menos mal que no me hicieron fotos allí porque la imagen de correr hubiese sido dantesca), sobretodo los últimos 2km no podía ni trotar. Otra vez en 2 kms tuve que parar a estirar gemelos más de 6/7 veces. El puñetero bordillo estaba super lejos y por más que intentaba apretar, se me acalambraba la pierna y casi caigo al suelo dos veces. Oía a mi padre chillando, detrás, corriendo por el paseo, con sus meñiscos rotos el pobre… y yo dándolo todo, haciendo una serie de 1000 metros en los que no conseguía bajar de 4’45”/km, jeje.

Entro en recta de meta y a 40 metros de la llegada se me sube de nuevo gemelo. La gente chilla como loca, yo parado estirando y finalmente reduzco el calambre y entro eufórico, intuyendo que he perdido alguna posición en los últimos 3 kms pero con la confianza que esta ves no se me escapa. Me tumbo al suelo, rompo a llorar como un niño, me dan un agua que me tiro por encima, una voluntaria me acompaña hasta la camilla de masajes y dos chicas tratan de recuperarme los gemelos. A los 2′ les pido perdón pero me he de ir. He de buscar a mi padre como sea. Salgo de la carpa y lo veo… momento de éxtasis…

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Octavo y pa’ Kona.

Dios mío… solo yo se el valor que tiene esto. Muchos lo entienden, pero solo yo se el camino y cómo y de qué manera lo he conseguido. Tengo mucho que agradecer a mucha gente, por lo bueno a los que me han ayudado , y por lo malo a los que me han puesto piedras en el camino. A todos ellos/as, se lo dedico.

Igual hago una entrada dedicada a ellos…

Ivan

 

 

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1 Response

  1. Sergi Puigmal dice:

    M’alegro molt Ivan, he viscut i recordat moments en IM amb la teva cronica

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