
“Esta historia empezó hace casi 4 años, en enero del 2006, cuando vi, colgado en el gimnasio, un anuncio informando de un cursillo de iniciación al triatlón. Lo había colgado una persona que estaba y está loco por este deporte: Ivan Herruzo. Me apunté sin saber donde me metía ni lo importante que iba a ser esta persona para mi en los siguientes años. Tuve que aprender a nadar (bueno, todavía no he aprendido, pero al menos no me ahogo), comprarme una bici y paso a paso fui avanzando: debut en el sprint de Manresa en 2006, primer Half en Banyoles en 2007, primera maratón en Barcelona en 2008 hasta llegar al pasado domingo en Calella. Me presenté en la salida con 20 kilos menos que hacía 4 años, toneladas de ilusión y lo más importante de todo, con el aliento de Montse, mi mujer, que aún pensando que estaba loco, se pegó el madrugón ese día y me ha ayudado y comprendido en todo momento.
La natación fue increible: mar plano, temperatura agradable, poca gente compartiendo salida. Disfruté nadando como pocas veces me ha pasado. La bicicleta ya fue otra cosa: bastante calor, por suerte sin viento, y regulando desde el primer kilómetro. Aún así se hizo larga, larga y suerte de los dos subidones al pasar por Calella en cada vuelta, con miles de personas (o yo lo veía así) animando como locos, entre ellos mi familia y el coach. Acabé con las piernas muy enteras, pero harto de sentir el sillín en mi trasero. Transición tranquila y a correr, que solo queda… UNA MARATON!!!! Qué larga es una maratón!! Primera vuelta muy alegre y a ritmo vivo, subidón con los gritos de todo el Team, segunda vuelta más lenta,otro subidón con la RayoTeam escandalera y a la mitad de la tercera vuelta empieza el IRONMAN de verdad. Las piernas no andan ni para atrás, problemas fisiológicos graves y empiezo a caminar, junto con Enric y Albert. Al cabo de kilómetro y medio pienso que si lo que me queda lo tengo que hacer andando, se va a hacer eterno. Y me invento una nueva modalidad entre marcha atlética y trote cochinero que me permite avanzar más o menos rápido sin apenas consumir nada de la mínima energía que me queda. Al final de la tercera vuelta mi hija mayor, Sol, me acompaña unos metros y eso me da fuerzas para la durísima última vuelta y el larguísimo enlace hasta la meta. Arrastrándome consigo entrar en ella de la mano de Montse y Sol y pensando en Nona, mi hija pequeña, que no pudo acompañarnos ese día por estar enferma. Os puedo jurar que en ese momento la euforia no es la palabra que definía mi estado de ánimo, más bien al contrario. Sin embargo, a medida que van pasando las horas voy saboreando más y más lo que hemos conseguido: SOMOS FINISHERS!!!! (mi mujer, mis hijas, el coach y yo mismo).
¡¡¡MUCHAS, MUCHAS GRACIAS, IVAN!!!”

”
De la prueba hay poco que decir pq está todo dicho…es una locura…luego puedes entrar a valorar si fallaste aquí o allí o si faltó experiencia o sobró ímpetu pero Srs. un IM te coloca en tu sitio y no te regala NADA.
Y así es como me encuentro nadando el Domingo y pasando las boyas una a una y viendo que mi mayor pánico y primer match ball lo estaba salvando, en la bici, quizá el segmento que más confianza le tenía fue donde más sufrí pq no me encontré nada bien, pero algo me decía que si era capaz de aguantar ese bache físico y psíquico iba a tener su recompensa. Y ni corto ni perezoso empecé a correr, sabedor de que ahora era yo el que tenía ganas de guerra y de que toda la gente que allí estaba animándome se merecía mi mejor cara a pesar del cansancio acumulado.
Mi entrada en meta con mis hijas un momento muy pero que muy bonito, mi abrazo con Gemma, momentos muy personales tan y tan grandes que hicieron que me olvidase de todo lo sufrido antes. Gallina de piel!!!!
Tengo claro que esto yo sólo no lo hago ni de broma y que sin los supporters el día de la prueba (Mil gracias por vuestros ánimos!!!!!!),sin mis amigos de palizas continuas (Gracias Rayitos todos…), sin un vecino que no me lo merezco y que me estruja siempre que puede, Lorenzo que grande eres y que fuerte estás tío!!!, sin el “jefe de filas”, Iván, al que yo creo que le debo casi todo lo que se de este deporte, sin mis hijas Daniela y Martina que son mi perdición y sin Gemma que me conoce más que nadie y que ha padecido mis prioridades deportivas a cambio de un consentimiento digno de mujer diez!!!!!!”
Sin todos vosotros yo no lo acabo!!!!!!!
GRACIAS
Jordi